¡QUÉ PENA NO SER CLAUDIA PIÑEIRO!

A propósito de la relación sado-maso entre los editores y los escritores. ¡Pegame que me gusta!....


 —Usted no es Claudia Piñeiro.

—No, claro, soy un hombre.

—Pero usted me dijo en el mail que era Claudia Piñeiro y que quería acercarnos su nueva novela. Por eso lo recibimos.

—Les mentí y les pido perdón. Lo que pasa es que no encontré otra manera de que me recibieran.

—Bueno, ahora ya está. ¿Qué quiere?

—Escribí una novela y me gustaría que la leyeran.

—En este momento tenemos lleno el plan de publicaciones para todo el año, el 2022 y parte del 2023, no estamos recibiendo nuevo material. 

—Si, lo sé. Es lo que me dijeron en el mail cuando les pregunté, con mi nombre verdadero, si les podía mandar el manuscrito.

—¿Entonces?

—No puedo entender cómo ni siquiera pueden leer lo que escribí.

—¿Para qué lo haríamos si no podemos publicarlo?

—Pero si yo era Claudia Piñeiro el panorama era otro. Por eso me recibieron.

—Lo que pasa es que ella es una escritora consagrada que nos garantiza un piso de ventas.

—¿Y ustedes saben quién soy yo?

—No, pero seguro que no es un consagrado, sino lo sabríamos.

—Consagrado no, pero tengo publicados dos libros.

—Lo felicito.

—Gracias. Y gané un par de concursos literarios.

—Otra felicitación, pero eso a nosotros no nos sirve.

—¿Ah no? ¿No les asegura, digamos, cierto nivel? Entiendo que esto es un negocio, lo que no entiendo es que ni siquiera lean la novela. ¿Y si es una obra maestra? 

—Mala suerte… Para nosotros, digo. Y buena suerte para usted. Pero no podemos arriesgar nuestro dinero con un desconocido.

—Bueno, tanto como un desconocido…

—No lo tome a mal, pero usted no entiende nuestro negocio.

—Lo único que no entiendo es que ni siquiera lean manuscritos. Se supone que esto es una editorial. Nada más.

—Bueno, no me haga sentir mal. ¿Trajo su manuscrito?

—Si, aquí está.

—¿De qué trata?

—Es una novela. Trata del encuentro de dos conocidos y su recorrido por veintiún cuadras en el centro de la ciudad de Santa Fe. La novela está dividida en tres partes: las primeras siete cuadras, las siete cuadras siguientes y las últimas siete cuadras.

—¡Qué absurdo! ¿A quién le puede interesar eso?

(Telón piadoso)




Comentarios

Entradas populares