Cositas de nuestras Primeras Damas (20)
No solo de Saavedras, Belgranos y Sanmartines está atravesada la historia argentina, sino también por otros apellidos no tan populares pero igualmente clamorosos, como el de Tezanos Pinto, el que tuvo la segunda esposa de José Evaristo Uriburu, primera dama de la nación entre 1895 y 1898: Leonor Hermenegilda del Carmen. Los Tezanos Pinto son uno de los apellidos clásicos de la aristocracia argentina, y como la mayoría, tuvieron un origen humilde. A fines del siglo XVIII llegó al Virreinato del Río de la Plata “Manuel de Tezanos Pinto (…) carente de capital y prestigio social; sin embargo, a lo largo de su vida fue elaborando una red de vinculaciones, basadas en el paisanaje y la familia, que le posibilitaron su reproducción social y la de sus descendientes por varias generaciones”. El párrafo le pertenece a la investigadora Viviana Conti. El destacado, a mí.
El comercio, los vínculos (casamientos y sociedades) y los buenos negocios hicieron la fortuna de los Tezanos Pinto en las provincias del norte, Bolivia y Perú. Justamente en este último país, en Lima, su capital, nació Leonor en 1850, quien se casaría a los 28 años con el viudo Uriburu, veinte años mayor. ¿Cómo era esta mujer? Bellísima, como lo atestigua una fotografía tomada en su juventud. Luego se mimetizó con el semblante victoriano de su clase y perdió encanto.
Leonor fue una dama culta. Sabía varios idiomas: francés, inglés y alemán. Y además tocaba el piano y cantaba. Nada que ver con su antepasado, Manuel, un rústico montañés.
Como primera dama, Leonor repitió los parámetros usuales entonces, las obras de caridad, aunque teniendo como objetivo ayudar a las mujeres desprotegidas, las obreras, las viudas con hijos y las madres solteras. Fue presidenta de la filial argentina de la Sociedad de San Vicente de Paúl, y entre sus obras se cuentan la Casa de Obreras de Santa Felicitas, el asilo Liborio Novoa, el asilo San Vicente de Paul en Villa Devoto (hoy es un colegio), la Colonia Obrera de Nueva Pompeya, la Cocina para Obreros, Escuela Taller de Mar del Plata y el Instituto Superior de Enseñanza Doméstica. Además, adquirió un lavadero eléctrico que hizo instalar en Brandsen 1425.
Leonor, fallecida en 1916 (sus restos reposan en el cementerio de la Recoleta), tuvo dos hijos con Uriburu. Uno de ellos, José Evaristo, se casó con Agustina Roca, la hija menor de Julio Argentino Roca.




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