Cositas de nuestras Primeras Damas (19)
En el número 39 de la desaparecida revista Periscopio del 16 de junio de 1970, se contaba cómo María Emilia Green Urien, esposa del general Juan Carlos Onganía, se había afanado en redecorar la quinta de Olivos que había ocupado con su marido desde 1966. Onganía ya no era presidente para entonces. Lo había sucedido Roberto Marcelo Levingston.
Consignaba la publicación: “los Onganía acababan de inaugurar una redecoración que inspiró el uruguayo Alberto Arocena, y ciertas modificaciones arquitectónicas. A los muebles de Mir Chaubell y las alfombras de Dándolo y Primi, se añadieron tres obras de artes elegidas por la esposa del expresidente, un gobelino francés que -según parece- Rivadavia mandó tejer a Francia, un cuadro de Prilidiano Pueyrredón, y una mesa Imperio, cuya base es un águila”.
De la mujer de Onganía recogí este testimonio de Marta Sauce de Apellaniz:
“La conocí cuando su marido era el comandante en jefe del Ejército. Antes del golpe. Recuerdo que durante la recepción al presidente Heinrich Lübke, de Alemania. Me tocó estar sentada con las esposas de los militares. La señora era empacada. No quería a la señora de Illia (Silvia Martorell). Le tenía celos, porque era la esposa del presidente. Un día fuimos a un tedeum. A la salida estábamos en un salón grande, con todas las mujeres de los ministros. Estábamos sentadas la señora de Juan Palmero, que era ministro del Interior, la señora de Onganía y yo. La señora de Illia tardó en venir a ese salón porque estaba con su marido. Cuando ella entró, nos paramos todos, y la señora de Onganía dijo ‘Yo por esa no me levanto’. Yo le dije que si no se levantaba antes de que la señora de Illia pusiera un pie en el salón, me iba a quejar a ceremonial de la Cancillería. Y la señora de Palmero me apoyó. Entonces se levantó. Ella era muy estirada, cosa que no era el general”.



Comentarios
Publicar un comentario