Cositas de nuestras Primeras Damas (4)

 “¡Mi Juanita ha muerto!”, escribió Bernardino Rivadavia a un amigo en 1841, informándole de la muerte de su esposa, la montevideana Juana Josefa Joaquina del Pino y Vera Mujica, con quien se había casado en agosto de 1809. Juanita había sido hija del noveno virrey del Río de la Plata, Joaquín del Pino; y de Rafaela Vera y Pintado, matrona de gran carácter y fama, quien pasó a la historia como la virreina criolla. La casa natal fue escenario, en 1807, de uno de los principales episodios de las invasiones inglesas, cuando después de ser tomada, fue rendida por los porteños tras un encarnizado combate. Estaba situada en la esquina noroeste de Perú y Belgrano, donde en la actualidad se levanta un hermoso edificio, el Otto Wulff, diseñado por el arquitecto danés Morten F. Rönnow en 1912. Debajo hay un local de Starbucks.

En esa casa, cuyo interior ostentaba “lujosos tapices, alfombras de Persia, colgaduras de Damasco, sillas y sillones de ébano" según Pérez Amuchástegui, se conocieron Juana y Bernardino, y residieron algún tiempo. La vida de Juana transcurrió en paz y armonía hasta 1814, cuando su marido viajó al exterior en misión diplomáticas. Desde entonces la pareja volvería a convivir sólo por pequeños lapsos.


Del bienestar de los primeros años, poco le fue quedando a Juana a raíz de las ausencias de Rivadavia. A tal punto llegó su angustia que le pidió al director Supremo, Juan Martin de Pueyrredón, que permitiera el regreso de su marido, aunque sea de modo temporal, lo que no fue concedido.

Rivadavia volvió en 1821, luego fue presidente en 1826, pero más tarde las vicisitudes políticas lo expatriaron nuevamente. 

"Lo que te pido, aunque sepa que te incomodas, es que tornes un medio para que nos unamos. Mira que esto no se puede tolerar. No seas cruel mi cielo, que cinco años para una persona que no es vieja y que te adora es demasiado..." le escribió una vez al esposo ausente.

Juana se reunió con su marido en Río de Janeiro, ya cincuentona y con la salud debilitada, cuando terminaba la década del treinta. Falleció en la capital del Imperio un mes y medio después de haberse roto una pierna. 

Había nacido un 28 de diciembre de 1786, el día de los santos inocentes.


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