EL SABLE, UN THRILLER PERONISTA (Fragmento)
"…Muchachos, qué quieren… qué
van a hacer, preguntó de repente el viejo. Vos quedate tranquilo que no te va a
pasar nada, lo tranquilizó Luis. Este es un operativo de la Juventud Peronista.
Dentro del recinto, Osvaldo terminaba de depositar la espada dentro de un
poncho. Enseguida colocó una pila de volantes firmados por la Jotapé donde
explicaban las razones del robo. La operación terminó con éxito. Los cuatro se
miraron y sonrieron, pero se cuidaron de llamarse por el nombre o hablar de
más. Al rato se fueron y cerraron la puerta con la llave del lado de afuera.
Todo finalizó como había empezado, sin disparos ni golpes. De guante blanco.
Subieron al Peugeot y partieron a velocidad moderada.
Aunque eran pura
efervescencia, casi no hablaron durante el viaje. A mitad de camino se bajaron
Manuel y Luis. Emilio siguió al volante. Qué pasó, cuenten algo, inquirió
buscando charlar sobre el robo. Estaba tan excitado que Osvaldo debió decirle
que mirara para adelante y que ya habría tiempo para festejar y hablar durante
horas. Se calló. Continuaron viaje por Carlos Pellegrini hasta llegar a Santa
Fe, donde detuvieron la marcha: en ese lugar entregarían el sable a los
hermanos Demarco. Uno era Aníbal, quien en los años setenta fue ministro de
Bienestar Social durante el gobierno de Isabel Perón. El otro, Gualberto. Pero
ni uno ni otro estaban en la esquina. ¿Qué había pasado? Primera falla del
plan. Primeros nervios. El sable empezaba a quemar…".



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