Berni, cuando mira la villa mira a Juanito Laguna

No se enfurece Antonio, no se indigna, no pide topadoras, no reniega del paisaje. Cuando mira la villa miseria, Berni mira a Juanito Laguna, y también a Ramona Montiel.

Durante sesenta años se dedicó a la pintura convirtiéndose en uno de los artistas más importantes de la Argentina y de América latina. Fue pintor, grabador, dibujante, muralista, ilustrador, y realizó objetos e instalaciones.

Berni fue un niño prodigio y a lo largo de su vida fue confirmando sus calidades de eximio dibujante y pintor, y notable escultor. Nació en Rosario en 1905, hijo de inmigrantes italianos, en un lugar donde se mezclaba la opulencia y la marginalidad, lo que lo nutrió de una extrema sensibilidad social que luego supo expresar en su arte.

Viajó a Europa y aprendió todas las técnicas pictóricas con los grandes maestros. No solo fue discípulo de los consagrados de la pintura, sino que también se transformó en amigo de destacadas figuras de la literatura como André Breton, quien lo influyó decisivamente en su etapa surrealista.

Todo lo que pasaba en el mundo lo influía, en especial el sufrimiento humano, que lo hizo recapacitar sobre el rol del artista como hombre de su tiempo y como actor social.

En el aspecto puramente pictórico pasó por diversas etapas: fue impresionista, paisajista, surrealista, modernista y realista, y también incursionó en las nuevas tendencias, aunque sin abandonar lo figurativo.

En 1943 obtuvo el Premio Adquisición en el 33° Salón Nacional y, al año siguiente creó el Taller de Arte Mural, junto a Spilimbergo, Castagnino, Demetrio Urruchúa y Manuel Colmeiro, con quienes pintó la cúpula de las Galerías Pacífico.

Respondiendo a las necesidades de cambio del vertiginoso siglo veinte, modernizó la pintura, investigó las posibilidades del mural, desarrolló el collage y el arte del objeto, transformó el grabado e incursionó en las instalaciones multimedia y en el arte por computadora.

Como gran protagonista de la escena artística latinoamericana, Berni se ubicó en el cruce de varias generaciones y mundos artísticos, que van de los treinta a los noventa.

Su compromiso por el mejoramiento de la condición social del hombre le impuso un sello a toda su producción, como el mismo lo reconoció: “En mi caso, lo reconozco, pienso que la lectura política de mi obra es fundamental, que no se la puede dejar de lado, y que si se la deja, no puede ser comprendida a fondo; es más, creo que una mera lectura esteticista de mi obra sería una traición”.

Berni falleció en 1981. Poco antes, había dado su punto de vista sobre el arte: “Es una respuesta a la vida. Ser artista es emprender una manera riesgosa de vivir, es adoptar una de las mayores formas de libertad, es no hacer concesiones. En cuanto a la pintura es una forma de amor, de transmitir los años en arte."

 

Juanito y Ramona

 

Berni inventó dos personajes como símbolos de la niñez explotada en América Latina, especialmente en las grandes ciudades de América Latina.: Juanito y Ramona. Los dos viven en las villas miseria, en casas precarias, sumergidos en la pobreza y el desamparo. Juanito Laguna es un niño sobre el que Berni pinta su vida cotidiana, sus juegos, su familia. Ramona Montiel es una chica de la villa miseria que se ve obligada a trabajar desde pequeña para poder sobrevivir. Aparece siempre rodeada de personajes siniestros o en situaciones de indigencia. Para estas obras Berni utilizó una técnica inventada a principios del siglo veinte, el collage, el agregado a la pintura de materiales reales que son pegados sobre el cuadro. Transformó las imágenes en superficies cargadas de elementos como latas, plásticos, hierros, maderas, telas, zapatos, juguetes, papeles, señales de tránsito, etcétera. La idea fue incorporar los desechos que el artista recolectaba en los barrios marginales de Buenos Aires, donde podrían vivir Juanito y Ramona.



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